Juan Perro, perro y viajero

Juan Perro USA Tour

Juan Perro se nos va ya de gira al otro lado del charco y para mí es un placer verlo incluido en las diferentes agendas de conciertos. ¡Que haya suerte, o mucha mierda, lo que vaya mejor!

Feliz cumpleaños, Santiago Auserón

Hoy es el cumpleaños y el día de un artista que no necesita más introducción por mi parte: Santiago Auserón.

[Desgraciadamente, el nombre “Santiago” está hoy en el pensamiento y en el corazón de muchos, incluido el mío, por el trágico accidente ocurrido ayer noche. ]

Ayer su oficina de producción artística nos dejaba este caramelo:Image

Esto es felicidad. Concedo todo el tiempo que sea necesario hasta ese #someday, pero me he agarrado a esa promesa ¡y no la pienso soltar! :-)

I need a Dodge! Joe Strummer on the run

Hace unos días, a través de la página de Santiago Auserón en FB, me enteré de este proyecto. Hace tiempo que me pica la curiosidad toda esta historia de las andanzas de Joe Strummer en España y su relación con los Radio Futura, así que intento poner mi granito de arena para que este trabajo llegue a buen término.

 

El documental en el que trabaja Nick Hall trata sobre los viajes de Joe Strummer por Granada y Madrid en los 80, y la búsqueda de su desaparecido Dodge, “desaparecido” porque olvidó dónde lo dejó en los 90. Aquí podéis escuchar una entrevista muy interesante y divertida con Nick Hall en Radio 3 en la que también aparece Paco Pérez Bryan, a quién el propio Joe Strummer pidió ayuda para encontrar su Dodge en el festival de Glastonbury en el año 1997.

Necesitan dinero para teminar el documental, principalmente para licencias de música y archivo. Podéis colaborar económicamente (desde 10$, que en euros se queda en casi nada…) y también a través de la difusión del proyecto en Facebook, Twitter, blogs, etc. Estos son los enlaces:

www.indiegogo.com/ineedadodge

www.facebook.com/ineedadodge

@joestrummerscar

Juan Perro (¡Menuda nochecita!)

El escenario está a oscuras. Se adivinan un par de sillas, micros y botellas de agua. Alguien se acerca con una guitarra y la deja en su sitio con mucho cuidado. El público observa, expectante y en silencio. Vuelve adentro, presumiblemente a por una segunda guitarra, y al cabo se escucha un “tlonk” delatador del choque de un instrumento. El público susurra un “oh” y espera. Y entonces se oye un amable y divertido “Anda, tira p’alante” de Santiago y así, entre risas y aplausos, salen a escena los artistas de la noche.

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Santiago Auserón y Joan Vinyals, acompañados nada más que por esas dos guitarras y sus voces. Así de crudos y desnudos están pensados los conciertos de esta gira denominada “Casa en el aire“. Conciertos muy valientes en los que es imposible esconder nada ni disimular errores. O tienes para dar o estás bien jodido. Y dar, dieron, vaya que sí.

Lo primero que hizo Santiago antes de empezar a tocar fue pedirnos perdón por la tardanza, pero había tenido que volver atrás a por su “trapito verde”, dijo, ya que sin su trapito verde no era nadie. Jamás imaginé que algún día yo desearía ser un trapito verde. (Lo sé, lo sé, pero tenía que escribirlo…)

Vaya por delante que Joan Vinyals es un músico excelente, y que disfrutamos un rato largo con su guitarra. Pero es inevitable hablar de Santiago una y otra vez en este cuento, porque lo llena todo.

Fueron dos horas de complicidad, canciones, música e historias. Fue como un concierto privado en el salón de casa con un grupo de amigos. Artistas cercanos y un público devoto, conscientes del lujo en el que estábamos inmersos, casi sin poder dar crédito a lo que estaba pasando.

Me encantaría acordarme de todo cuanto sonó, pero no tengo esa clase de memoria. Fueron canciones más que nada de su último trabajo, “Río Negro”, y también unas cuantas canciones nuevas, recién paridas, que “llegan desnudas porque acaban de nacer, no esperareis que vengan ya vestidas”, nos dijo Santiago. Sí recuerdo que la segunda canción que tocaron fue una de estas nuevas, “José Rasca”, o lo que es lo mismo Joe Strummer, una de las muchas historias que nos contó (podéis leer esto, si os interesa el tema).

El otro día pensé (y compartí en twitter) que Santiago Auserón es una constelación que ni siquiera va de estrella. Y es verdad, es más que una estrella, es más que un músico, y es más que un poeta. Es también un showman de los pies a la cabeza, un espectáculo natural, eso sí, sin poses ni artificios. Supongo que si sabes de música hay una forma más elegante de contar esto, pero tendré que decirlo como me sale. A veces cuando canta, marca notas que casi parece que esté desafinando, pero si le sigues esa nota hasta el final te das cuenta de que no, no desafinaba, sólo estaba yendo a un sitio al que tú ni imaginabas que se pudiera llegar.

También nos cuenta, y te llena de admiración, que a partir de ver una señal en una carretera española a un “Río Negro” o de una tarde lluviosa en la habitación de un hotel, surjan canciones como “Río Negro” y “Pies en el barro”. Ah, y que “Obstinado en mi error” en italiano se dice “obstinato in il mio errore”. Para que lo sepáis, nos dice…

No soy persona de emocionarse en los conciertos, pero en este no pude evitar que me bailaran lágrimas en los ojos en muchas ocasiones, mientras pensaba si era verdad o lo estaba soñando. Hubo un momento en que Santiago dejó su guitarra y se levantó, diciendo “Voy a dar un paseíto por aquí…”, y micrófono en mano nos cantó “No más lágrimas”, acercándose al borde del escenario. El cable del micrófono no le daba más rienda pero a sólo dos metros le teníamos, y viendo que no lo necesitaba lo dejó, y de viva voz nos siguió cantando mientras nosotros le hacíamos los coros, susurrando. Fue mágico, jamás había vivido algo así.

Cuando para el bis nos cantaba “Paseo con la negra flor” (el único guiño a Radio Futura) y a las cuatro frases se giró hacia atrás, levantó la vista al “cielo” y saludó a Enrique, ahí ya dejé que me cayeran las lágrimas.

Después y como introducción a “El forastero” nos cuenta otra historia fantástica sobre una visita a Nápoles y tras cantar tan sólo las primeras palabras Santiago se detiene con un “Perdonadme, voy a afinar la guitarra porque esto está hecho un asco… ¿Me disculpa usted, maestro?”, le dice a Joan, y así nos entretiene un par de minutos hasta que la guitarra está a su gusto y con un “Ahora sí… ¿os acordáis de toda la introducción?” y entre risas nos devuelve a la canción.

Y ya digo, tras casi dos horas no hubo más remedio que dejar que se marcharan. Eso sí, como todavía se nos hacía poco hicimos de fans fatales, y tras permitirse un rato de intimidad tuvieron la ENORME amabilidad y gentileza de recibirnos, besos, firmas, fotos, risas y buen rollo. Impagable.

Que le adoro es evidente, ¿no? Menuda nochecita…

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