Enrique Sierra

(c) maguilo7 1986

“Siempre le tuve en mi radar“. Eso le dije a un amigo cuando comentábamos la noticia de su fallecimiento.

Los músicos se cuelan en tu vida y forman parte de ella, de lejos. Algunos además te construyen. No puedes imaginarte sin ellos, sin su influencia. Eres como eres, en parte, por ellos. Y cuando se van, en realidad para tí siguen ahí. Solo que ya no suenan en tu radar. Tú sigues haciendo barridos, rodeado de todo lo que te dieron, sus sonidos, sus imágenes. Siguen ahí, pero ya no están aquí. Y duele.

La noticia me dejó completamente descolocada, y aunque escribir lo que se me pasa por la cabeza es un estilo de vida para mí, esto no ha sido nada fácil. No voy a hacer un repaso objetivo de su carrera porque lo he intentado y no me sale. Si quieren conocerla, este no es un mal resumen. A mí aquí y ahora lo que me apetece es ser subjetiva, y dejar que suene.

No he tropezado con ni un solo comentario negativo acerca de él y he leído un rato, créanme. Me refiero a comentarios más allá de algunas tonterías que he visto comentar a gente que no tenía ni puta idea de sus problemas de salud, por ejemplo.

No era un guitar heroe, era un heroe a secas. Tenía una imagen siempre llamativa, espectacular en su momento, y sin embargo en el escenario parecía más interesado en que se le oyera. No en que se le oyera a él, sino en que se oyera su guitarra en su sitio. Es lo menos parecido al típico guitarra que uno se pueda imaginar. No parecía interesado en apabullarnos con sus solos o sus riffs. Ni en comerse el escenario, ni en aullar. Se le oía y se le veía, inconfundible, en su sitio.

Supongo que esto es lo que en gran parte le hizo pasar desapercibido ante mucha gente. Y el hecho de que fuera, por etapas, sustituido o acompañado por otros guitarras. También sus constantes cambios de look. Y que este país es muy ingrato.

Cuando yo vi a Radio Futura en Las Palmas, creo que fue en 1989, él no pudo venir. Menudo palo. Me pasé el primer cuarto de hora repitiendo “No está… ¡no está!” (y mis amigos “¿No está quién?“). Así que nunca le vi en directo.

Sería una estupidez decir lo de “sin él Radio Futura no habría sido lo mismo” porque no lo habría sido sin cualquiera de ellos, pero lo cierto es que cuando no se oye su guitarra en esas canciones, no es lo mismo. No se le puede imitar. Es un estilo – un sonido – propio, único. No deja de sorprenderme su forma de tocar ni verle haciendo ese “ruido” en directo, y aquí dejo algunos momentos. En algunos de los vídeos enlazo a puntos concretos que me llaman la atención, pero les sugiero que encuentren un rato y se los vean enteros.

Y me voy con este tema, “Fuera de casa”, de su proyecto en solitario, Enrique Sierra y Los Ventiladores. Un directo de 1995 en el que se puede ver que a Enrique le gustaba tanto destacar que no salía con uno sino con dos guitarras más al escenario y casi no les dejaba sonar…

Enrique Sierra (1957-2012): The memories you’ve made will go on and on

25 años de La canción de Juan Perro

Si tuviera que elegir un disco con el que iniciar a alguien – alguien que no hubiera pasado los últimos 30 años sobre este planeta – en Radio Futura, ese disco sería “La canción de Juan Perro“. Y sin embargo he de confesar que no es mi disco favorito de Radio Futura. Odio admitirlo porque es un disco colosal y me siento como si lo estuviera traicionando. No hay razones, ni objetivas ni subjetivas, para que no sea mi favorito. La única razón es que “De un país en llamas” es el disco que me tiene secuestrado el corazón y punto. Así que, lo repito. Es un disco colosal. Perfecto. Repleto de canciones enormes. No le cambiaría ni un segundo. Y sigue sonando igual de fresco que en 1987.

Porque sí, “La canción de Juan Perrotambién cumple 25 añitos.

Desde aquí es fácil percibir lo que este disco supuso  en la carrera del grupo. Básicamente: ¡BOOM! Sentó las bases de eso que se ha dado en llamar ‘rock latino’ – aunque luego nos olvidáramos de casi todo – y sirvió de guía para innumerables bandas (algunas de las cuales sería mejor obviar).

Y quizás para los que siguieron de cerca “la movida” y sus inicios, este disco fue el principio del fin. Las masas, el “mainstream”, las radio-fórmulas… Pero para mí en 1987, menor de edad (por los pelos), sin internet y sin haber salido de Canarias, encender la radio o entrar en cualquier garito y escuchar a Radio Futura sonando por los altavoces era el puto paraíso. El mundo se convertía en un sitio amable y con sentido.

El disco se grabó entre noviembre y diciembre de 1986 en los estudios Sigma Sound en NYC, y aquí hay un fabuloso relato de todo ello escrito por Enrique Sierra (<3).

Al final contaba:

En cuanto a mis preferencias de una canción sobre otra es muy difícil la decisión. ¿’A cara o cruz’, ’37 grados’, ‘La negra flor’…? No puedo afirmar nada con seguridad, especialmente después de haberlas tocado cientos de veces en directo y dependiendo de cada una de las diferentes interpretaciones y arreglos que hemos utilizado.

¿Que si es mi disco favorito? Tiene algunas de mis canciones favoritas pero no es mi disco favorito. Es otro. O al menos eso pienso en este momento.

Me pregunto cuál era ese otro, en aquel momento…

Me sé este disco de memoria de pe a pa. Desde esa mano que resbala por las teclas y ese “Cierra la boca ya de una vez…” hasta el sonido de los pasos en la gravilla y el canto de ese gallo. De hecho me cuesta escuchar canciones sueltas de este disco porque cuando terminan me quedo esperando a que suene la siguiente, excepto cuando se trata de “A cara o cruz”, que es un fetiche para mí, una obsesión. Cuando pongo esta canción suelo repetirla otra vez, y otra vez, y otra… y al final tengo que obligarme a parar y dejar que suene la siguiente. Soy muy muy fan del sonido de Enrique + Luis en esta canción. ¿Se puede armar una canción mejor que esta? Depende de a quién le preguntes, claro está… Supongo que para muchos este disco es principalmente el contenedor de “La negra flor” y “Annabel Lee” (magistral traducción y adaptación), que no es poco.

 

GRACIAS por estos 25 años de compañía, y por los siguientes 25. No puedo imaginarme a mí misma sin esa camioneta a medio pintar sobre la tierra azul y el cielo negro.