You buy the land, you get the Indians

You stick your head above the crowd and attract attention, and sometime, maybe somebody, will throw a rock at you. That’s the territory. You buy the land, you get the Indians.

– David Lee Roth

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Juan Perro, perro y viajero

Juan Perro USA Tour

Juan Perro se nos va ya de gira al otro lado del charco y para mí es un placer verlo incluido en las diferentes agendas de conciertos. ¡Que haya suerte, o mucha mierda, lo que vaya mejor!

So the story goes

The story goes they know every detail
The story goes you know the books that I’m in
So the story goes I’ve been self-destructive
Everybody knows that I’m steeped in sin
Everybody knows I’ve got no sense of humour
I’m too morose and too damn peculiar
And the weakness shows

The story goes that I’d give up gladly
Everybody knows a deadman’s prose
Everybody knows that I’ve fucked up badly
I’m just hanging on by the length of my nose
Everybody knows I’ve only got one song
And it’s much too slow and it’s much too long
And this is how it goes

Everybody knows this is some kinda diary
The story goes in some unsecret code
It’s always later rather than sooner
I’m always there when the punch line explodes
The story goes I’ve got the world by the horns
And all this from a well-dressed fawn
And there’s something gone wrong

“A lot of the record,” Rowland sighs, “is about other people’s perceptions of you and how if enough people treat you in a certain way that’s what you become after a while. For years people have described records I’ve made as being depressing, and admittedly I’ve made a lot of melancholic records, but I don’t find records like that depressing. I find Buck’s Fizz depressing… or any music that expresses no humanity. And also I’ve just got tired of the group being viewed as this humourless… thing. There’s always been a lot of irony in the songs; people seem to take so much at face value, so literally, and that’s a shame.” (Guitarist Magazine 1993)

Rowland S. Howard

Acabo de descubrir a este músico y estoy totalmente obsesionada con él. Hacía tiempo que no me emocionaba así con nada. Ya sabes, cuando te dan escalofríos, se te saltan las lágrimas y tienes ganas de aullar escuchando un disco.

When I find a record I love – it’s great. Do you know what that’s like? Do you remember that feeling? Nothing else matters, you just play the record and you feel happy or sad or both while that record is playing. That’s what I wanted to do with Pop Crimes; I wanted to make a record that I think is great; and hopefully people that listen to it will think so too. (Rowland S. Howard – Fuente: stuff.co.nz)

Rowland S. Howard (1959-2009) firmó su primer éxito con 16 años, “Shivers” (The Young Charlatans). Décadas después seguía tocando esa canción, aunque reconocía que a esas alturas era como tocar una versión de un tema de otro artista. Entra esa canción y su último disco hay múltiples bandas y variopintos proyectos (entre su natal Melbourne, Londres, Berlín o Nueva Orleans) que no me voy a entretener en nombrar porque ni siquiera he podido hacerme con todo aún. Me voy a limitar a recomendar sus discos con These Immortal Souls y sus dos trabajos en solitario.

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Disponibles en Spotify:
Get Lost (Don’t Lie!) – 1987
I’m never gonna die again – 1992
Teenage Snuff Film – 1999
Pop Crimes – 2009

Empecé a escucharle por el final, “Pop Crimes”, un disco cuya crudeza entendí mucho mejor cuando descubrí que se grabó en un mes, en el que Rowland estaba arañando sus últimos días de vida. Me enganchó y decidí probar su anterior disco, “Teenage Snuff Film”.

Ya desde el primer tema “Dead Radio” me atrapó de una forma brutal. Su estilo, su sonido, sus letras, son tremendamente personales. Su guitarra hace daño. Para cuando llegué a la tercera canción, “She Cried”, ya estaba completamente vencida, enamorada. Ya sé que es una tontería pero me parece casi como un guiño, una broma entre él y yo, que en esa canción cante “I know that our romance was over and done, but to her it had just begun” porque es como una fotografía: él ya se ha ido y yo sin embargo no he hecho más que empezar. Y hasta “Sleep Alone“, menudo viaje de disco.

Rowland S. Howard: el ascenso más fulgurante al olimpo de mis dioses que puedo recordar. No entiendo cómo se me había pasado este por alto. Si con esto se lo descubro a alguien más, espero ganarme su perdón.

Más info:

Casiano de Imola

El martirio de San Casiano de Imola (Innocenzo Francucci)

A través de la recomendable Futility Closet me entero de la historia de Casiano de Imola, santo y mártir, que se celebra hoy 13 de agosto. Casiano era un profesor que se negó a aceptar a los dioses romanos, y en consecuencia el emperador de la época lo condenó a muerte.

Lo condenó a morir a manos de sus propios alumnos, nada menos. Según las páginas católicas, los estudiantes le tenían ojeriza por su “disciplina”. La Wikipedia habla directamente de que “estaban hambrientos de venganza por los muchos castigos a los que les había sometido”.

Lo ataron a una estaca y lo torturaron hasta la muerte con sus lápices y puntas de hierro, que usaban en la época para grabar una rudimentaria taquigrafía sobre cera o madera.

Edificante historia, ¿eh?

Feliz cumpleaños, Santiago Auserón

Hoy es el cumpleaños y el día de un artista que no necesita más introducción por mi parte: Santiago Auserón.

[Desgraciadamente, el nombre “Santiago” está hoy en el pensamiento y en el corazón de muchos, incluido el mío, por el trágico accidente ocurrido ayer noche. ]

Ayer su oficina de producción artística nos dejaba este caramelo:Image

Esto es felicidad. Concedo todo el tiempo que sea necesario hasta ese #someday, pero me he agarrado a esa promesa ¡y no la pienso soltar! :-)

Mind Fuck Monday

Hoy ha sido un día extraño, como tantos últimamente.

Hoy me he vuelto a tropezar con un hombre al que invité un día a una palmera de chocolate. Resulta que me lo encontré, aquella vez, en una calle peatonal bien céntrica y me empezó a seguir y a hablar, diciendo lo típico, que la gente no hace caso, que nadie se para, y que necesitaba comer algo dulce, una palmera de chocolate, porque estaba con la metadona y se estaba desmayando. Y como lo único que pedía era algo de comer pues le dije que sí, que le compraría una palmera. En realidad le dejé elegir el dulce que prefiriese, y luego le dejé quedarse con el cambio de cinco euros. Tremenda generosidad la mía. Me contó lo que hacía para buscarse la vida, vendía unos adornos que hacía con latas, y les ponía mensajes, en inglés y en español. Me contó que la policía le había requisado el bolígrafo BIC, como si fuera un arma. Todo esto me lo contó de una manera muy dulce, sin rabia ni tristeza. Me pareció una persona encantadora, educada. Cuando comprobé que realmente iba a comer algo, me despedí y le dejé allí. Él me alcanzó luego, y me dijo “Gracias. Te debo una lata, pero no darte la lata”, y se marchó.

Hoy me lo he vuelto a encontrar. Se acercó a contarme su historia de nuevo, a pedirme dinero. Reconocí su voz inmediatamente pero cuando le miré, me costó creer que fuera la misma persona. Parecía tener 20 años más, estaba desaliñado y llevaba una gasa taponando una de sus fosas nasales. Me dolió. Y no le escuché.

Y no se me quita de la cabeza.