That’s life

Este año, los últimos 11 meses, han sido los más espantosos de mi vida. Ya sé que esa frase resulta un conjunto de palabras enorme, pero no encuentro mejor combinación para expresarlo. A veces no queda más remedio que escupir esas palabras. No lo he vivido tan mal antes con nada, ni siquiera cuando me diagnosticaron EM, por ejemplo. Incluso ahí había un objetivo, una situación a superar, había una luz al final del túnel, por muy lejos que estuviera. En aquella época buscaba en google “milagros”, hoy busco “cómo reprimir las lágrimas”. Ahora la sensación es de inutilidad, de impotencia, de derrota, y a la misma vez de invisibilidad, porque objetivamente parece que todo me va más o menos “bien” y cada vez que abro la boca resulta que todo el mundo a mi alrededor tiene un motivo para estarlo pasando peor que yo.

Sin embargo yo un día me levanté y todo aquello que creía haber estado haciendo los últimos cinco, seis, diez años de mi vida, lo que pensaba que yo era, había armado y dejado ahí, todo eso se esfumó. Es como si de repente a mi realidad se le hubiera caído la careta y ya no reconozco nada. No sé quién es la gente que está a mi alrededor, no sé quién soy yo para esta gente, no sé dónde he estado, dónde estoy ni a dónde voy. No sé quién soy.

Pero un día de estos veré el jodido túnel. Y al final del túnel, veré esa luz. Empezaré a entenderlo todo y podré escribir sobre lo que he aprendido, lo que he descubierto, lo que he sacado en claro de esta situación. Un día de estos, sí. De eso estoy segura.

(No comments – RnR)

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