Rowland S. Howard

Acabo de descubrir a este músico y estoy totalmente obsesionada con él. Hacía tiempo que no me emocionaba así con nada. Ya sabes, cuando te dan escalofríos, se te saltan las lágrimas y tienes ganas de aullar escuchando un disco.

When I find a record I love – it’s great. Do you know what that’s like? Do you remember that feeling? Nothing else matters, you just play the record and you feel happy or sad or both while that record is playing. That’s what I wanted to do with Pop Crimes; I wanted to make a record that I think is great; and hopefully people that listen to it will think so too. (Rowland S. Howard – Fuente: stuff.co.nz)

Rowland S. Howard (1959-2009) firmó su primer éxito con 16 años, “Shivers” (The Young Charlatans). Décadas después seguía tocando esa canción, aunque reconocía que a esas alturas era como tocar una versión de un tema de otro artista. Entra esa canción y su último disco hay múltiples bandas y variopintos proyectos (entre su natal Melbourne, Londres, Berlín o Nueva Orleans) que no me voy a entretener en nombrar porque ni siquiera he podido hacerme con todo aún. Me voy a limitar a recomendar sus discos con These Immortal Souls y sus dos trabajos en solitario.

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Disponibles en Spotify:
Get Lost (Don’t Lie!) – 1987
I’m never gonna die again – 1992
Teenage Snuff Film – 1999
Pop Crimes – 2009

Empecé a escucharle por el final, “Pop Crimes”, un disco cuya crudeza entendí mucho mejor cuando descubrí que se grabó en un mes, en el que Rowland estaba arañando sus últimos días de vida. Me enganchó y decidí probar su anterior disco, “Teenage Snuff Film”.

Ya desde el primer tema “Dead Radio” me atrapó de una forma brutal. Su estilo, su sonido, sus letras, son tremendamente personales. Su guitarra hace daño. Para cuando llegué a la tercera canción, “She Cried”, ya estaba completamente vencida, enamorada. Ya sé que es una tontería pero me parece casi como un guiño, una broma entre él y yo, que en esa canción cante “I know that our romance was over and done, but to her it had just begun” porque es como una fotografía: él ya se ha ido y yo sin embargo no he hecho más que empezar. Y hasta “Sleep Alone“, menudo viaje de disco.

Rowland S. Howard: el ascenso más fulgurante al olimpo de mis dioses que puedo recordar. No entiendo cómo se me había pasado este por alto. Si con esto se lo descubro a alguien más, espero ganarme su perdón.

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