Mind Fuck Monday

Hoy ha sido un día extraño, como tantos últimamente.

Hoy me he vuelto a tropezar con un hombre al que invité un día a una palmera de chocolate. Resulta que me lo encontré, aquella vez, en una calle peatonal bien céntrica y me empezó a seguir y a hablar, diciendo lo típico, que la gente no hace caso, que nadie se para, y que necesitaba comer algo dulce, una palmera de chocolate, porque estaba con la metadona y se estaba desmayando. Y como lo único que pedía era algo de comer pues le dije que sí, que le compraría una palmera. En realidad le dejé elegir el dulce que prefiriese, y luego le dejé quedarse con el cambio de cinco euros. Tremenda generosidad la mía. Me contó lo que hacía para buscarse la vida, vendía unos adornos que hacía con latas, y les ponía mensajes, en inglés y en español. Me contó que la policía le había requisado el bolígrafo BIC, como si fuera un arma. Todo esto me lo contó de una manera muy dulce, sin rabia ni tristeza. Me pareció una persona encantadora, educada. Cuando comprobé que realmente iba a comer algo, me despedí y le dejé allí. Él me alcanzó luego, y me dijo “Gracias. Te debo una lata, pero no darte la lata”, y se marchó.

Hoy me lo he vuelto a encontrar. Se acercó a contarme su historia de nuevo, a pedirme dinero. Reconocí su voz inmediatamente pero cuando le miré, me costó creer que fuera la misma persona. Parecía tener 20 años más, estaba desaliñado y llevaba una gasa taponando una de sus fosas nasales. Me dolió. Y no le escuché.

Y no se me quita de la cabeza.

Ciudades libres del enemigo urbano

En el año 2006, el entonces alcalde de Sao PauloGilberto Kassab, aprobó la denominada Lei Cidade Limpa (Ley Ciudad Limpia, de la que nadie ha visto oportuno todavía incluir una entrada en español en la Wikipedia). Esta ley prohibía casi toda la publicidad visual exterior, permitiendo a los negocios establecer su marca en la entrada de sus establecimientos de manera simple y medida.

Los negocios y responsables de marketing pusieron el grito en el cielo, reconociendo sin embargo más tarde que esta limitación, que les había obligado a estudiar y rediseñar sus estrategias, había resultado positiva. Las vallas y anuncios, toda la agresiva publicidad visual ya no tenía sentido en la sociedad actual.

Los ciudadanos, una vez repuestos del extraño shock inicial de ver una ciudad desnuda de imágenes, también encontraron ventajas. Empezaron a mirar a su ciudad de otra manera, reconociendo espacios, formas y colores que antes estaban cubiertos de publicidad.


A mí me parece una medida fantástica y me encantaría ver así mi ciudad. Pasar un tiempo observando tranquilamente todos esos espacios fantasma, vacíos de publicidad, para ver luego surgir otras formas, otros colores, los del arte y la creatividad de seres humanos pensando en seres humanos, en lugar de comerciales pensando en consumidores. Sería un primer paso en la dirección adecuada.

Les dejo con este “Documental fotográfico sobre el contencioso “Street-Art” vs. Advertising” de Luis Auserón, que invita a soñar y reflexionar en esta línea, y a hacernos un poco más conscientes del ambiente hostil y manipulativo en el que muchos estamos inmersos cada día.

De la belleza y el atractivo

tootsieYo no soy atractiva. Entiéndanme, no es una cuestión de autoestima. No soy la clase de mujer que hace que se vuelvan las cabezas a su paso y punto. Y no quiero hacer de esto una cuestión de hombres vs. mujeres porque entiendo que el tema, a grandes rasgos, funciona en ambos sentidos. Pero como soy una mujer, voy a contar lo que me toca.

Cuando veo una película en la que aparece en escena por primera vez una mujer hermosísima y la pantalla se ilumina (literalmente) y el protagonista la ve, y antes de que ella llegue a abrir la boca él ya estaría dispuesto a pasar el resto de sus días a su lado y a morir por ella si fuera necesario… cambio de canal. No sé si pensaría de otro modo si fuera yo la que iluminara las pantallas, pero no siéndolo, me parece un tópico insufrible y un retrato espantoso.

Por eso me llamó mucho la atención este vídeo de una entrevista con Dustin Hoffman, que protagonizó en 1982 la popular película “Tootsie” en la que da vida a un actor que se hace pasar por mujer. Dustin se emociona visiblemente recordando cómo su personaje le hizo ser consciente en su propia piel de todo aquello que descartamos de entrada tan solo tras una mirada, y termina diciendo: “That was never a comedy for me“.

There is no they

Podría citar varias razones para ver este vídeo al completo: “Iconoclasts – Quentin Tarantino & Fiona Apple (subtitulado español)”, pero hoy, ahora, les dejo este minuto:

And then somebody would go: “Yeah, but they wouldn’t let you.” And my answer to this (…) People have said little things like that all my life, and I’m like “Who’s THEY?”. There is nobody… I’ve given nobody that kind of authority over me to say I can’t do anything. I can do anything I want, or I can achieve. It’s up to me, I don’t ask permission. I might ask forgiveness but I don’t ask permission. There is no THEY. There. Is. No. THEY. And, by saying that there is a THEY, you are creating a THEY. – Quentin Tarantino

 

(Vía Támara Aalto)

Grace

… Me vino a la memoria un incidente con Marco Antonio (*) en su casa, aquel día, antes de que pasara todo, antes de que nos enrolláramos. Me refiero al momento en que él me puso el disco de Jeff Buckley. Mentí. No tenía ni puta idea de quién era Jeff Buckley. Dije que sí. Dije “es que no caigo ahora en su nombre”. Dije que me gustaba. Eso sí era cierto, lo mío con Buckley fue amor a primera escucha. Pero él ya había muerto, y yo no sabía ni quién era. Marco Antonio me dijo que a Cleopatra (*) no le gustaba, que le parecía que chillaba mucho, que era un histérico, y yo me reí con una risa de pedantilla y dije “¿pero qué dice? ¡si es dulce como la miel!”. Eso dije, aunque te resulte difícil de creer. Él se rió. Se rió igual de pedante que yo. Me pareció que se había dado cuenta de que intentaba despreciarla.  A él le gustaba Buckley, y a mi me parecían ya exquisitos los dos. Pero yo no sabía quién era Buckley. Y Cleopatra era sincera, burda, pero sincera. ¿Quién era más despreciable? Probablemente él no se diera cuenta de nada de eso, eso son sólo mis paranoias. Pero recordando todo esto pensé: “¿Y cuando le pusiste a Cleopatra el disco de Buckley?”. Buena pregunta…

(*) Hace unos cuantos años ya de esto… Algunos nombres han sido ficcionalizados.

Good morning, please, thank you

Once upon a time, I had a friend who spent some time living and working in London. Unlike me, she was not really into the English culture and lifestyle, not to mention the language, but, at the time, going abroad to live in London was like the coolest thing you could do. I tried it too, but I didn’t even start, and that is a whole different story.

While she was there, I visited her once and stayed a few days. On our first morning we got into the tube station near her home and I walked up to the ticket office to buy my ticket. “Good morning. May I have a ticket to XXX please?… Thank you.”

My friend was very “explosive”. Latin, you could say. She immediately turned to me and spat: “What?! What are you…? Don’t say please, don’t treat him like that, he’s an asshole! You have no idea! Don’t be so kind to him!”. I was still busy buying my ticket so I just told her “Hey, what’s up? What have I done?”.

“He’s an asshole, he treats me horribly, he…”.

I still remember this incident because I thought it was so funny, and at the same time, the perfect example of how different we are, how we perceive each other and the consequent misunderstandings. I tried to explain her my behaviour – I was not being specially “kind”, just “normal” – but I didn’t quite succeed. Knowing her, I can picture her talking to that guy in a “rude” way, stopping the queue behind her, and he probably wouldn’t be very patient and helpful, they way we are over here with every tourist who can’t speak our language. The result is they have a much more efficient public transport than us, but hey, we are much more polite in this other way.

She put it all on our usual me being the quiet, down, polite kind of girl, and she being the loud, up, spontaneous kind. But of course, it goes way beyond that. “Over here you have to be very polite, you must Good-whatever, please and thank-you your way around in a sweet tone always, otherwise they perceive you as rude, they can’t help it, they are wired like that.” And the guy was absolutely OK with me, even though I showed up with her.

I can still imagine those two hating each other every morning…